Por Luis Castro.

Roberto Fernández, segundo de izquierda a derecha, año 1975.
Roberto Fernández, segundo de izquierda a derecha, año 1975.

Al hombre que fomentó la fiesta desde abajo donde están los principiantes, esos a los que nadie les tira una mirada. Al hombre que años y años organizó festejos en las ferias de los pueblos para que los aspirantes a novilleros pudieran torear. Al hombre que como la parábola Jesusiana fue sembrando con oportunidades a los desconocidos y que unas semillas cayeron en tierra fértil, otras en las piedras, algunas germinaron, otras no, pero él iba sembrando con sus festejos taurinos. A ese hombre se le rendirá justísimo homenaje para el sábado 31 de octubre en el Cortijo La Maestranza a las 14:00 horas.

 

Roberto Fernández Toledo, conocido como “El Tintorero” y también como “El Capitán”. El primer mote le viene porque su modus vivendi fue siempre la tintorería, dueño de la Tintorería Robert’s a donde muchos novilleros y toreros le llevaban sus capotes y muletas para que se las desmanchara de la sangre y se las planchara. Lo sabía hacer muy bien.

 

De repente también mataba el gusanillo...
De repente también mataba el gusanillo…

El otro mote, “El Capitán”, tiene su origen en una anécdota simpática. En 1971 el párroco de Araró, Michoacán organizó como durante medio año, un domingo sí y otro no, unos festejos a beneficio de la parroquia del lugar. Se realizaban en la placita que está a la entrada de la hacienda, hoy tentadero de El Junco. Consistían en jaripeos y dos vacas grandes que prestaban los ganaderos de toros bravos del mismo Araró. El párroco se arreglaba con Roberto Fernández y él hacía el cartel, dando oportunidad de manera alternada a los que en ese tiempo querían ser toreros.

 

Uno de esos domingos no pudo ir y cuando se presentaron los torerillos ante el párroco, éste les preguntó: “¿Y dónde está el capitán de los toreros?”. Desde entonces se le quedó lo de “El Capitán”.

 

Por el rumbo de Salvatierra, Gto. existieron dos ganaderías, posiblemente desde alrededor de 1930, de lo que se llama “media casta”, pero que embestían lo suficiente para aguantar la lidia completa.

 

En Cuitzeo, Mich. organizó una novillada en 1998 para dar reconocimientos a "El Cachorro" y a "El Santanero"
En Cuitzeo, Mich. organizó una novillada en 1998 para dar reconocimientos a «El Cachorro» y a «El Santanero«

Hoy ya están extinguidas. Roberto Fernández se abastecía de novillos de esas ganaderías en algunas ocasiones para dar novilladas económicas en las ferias de los pueblos, dando siempre, como se ha insistido, oportunidad a los que apenas comenzaban queriendo ser toreros. Para llegar a una de ellas, “Españita”, había que caminar desde la carretera hasta el rancho como 4 horas a pie.

 

Una vida tan rica de aventuras taurinas debe ser también un anecdotario.
Una vez tenía que llevar una vaca a algún pueblo y por alguna razón el de la camioneta que se la iba a transportar no pudo. Roberto, que recogía la ropa de su tintorería en una combi sin asientos atrás, se las arregló: puso unas tablas para proteger el asiento delantero del conductor y se cargó a la vaca en la parte posterior de la combi. Así la llevó a su destino.

En 1999, previo a un festival en el Cortijo La Salud, cuando estaban desembarcando unos novillos de Dóddoli Hermanos, Roberto se bajó a arreglar una puerta e imprudentemente alguien levantó la puerta del cajón soltando al siguiente novillo.

Uno de varios reconocimientos que recibió...
Uno de varios reconocimientos que recibió…

Se encontró a Roberto y de milagro no lo mató, pero sufrió una fractura en la cabeza del fémur que lo tuvo postrado casi un año.

¿Y cómo empezó a andar en esto? En 1966 se organizó una vacada en Indaparapeo, Mich.

en la que quería torear el chamaco Jorge Aguilar “El Charrito” que trabajaba en la tintorería Gema junto con Roberto. Le platicó que le faltaba dinero para pagar su vaca y Roberto le dio ese dinero. Asistió a la vacada, le gustó el ambiente y allí comenzó a conocer a la gente de la palomilla, a asistir al hotel Morelos, hoy Banamex en la avenida Madero casi esquina con Morelos, que era donde noche a noche se reunían todos los taurinos.

Don Roberto, como así lo conocen casi todos, ha sido motivo de varios reconocimientos, como el que se le va a brindar en este próximo festival taurino, y asimismo él ha otorgado en varias novilladas que organizó reconocimientos a distinguidos taurinos.

Hoy, lamentablemente, una enfermedad lo tiene postrado en cama desde abril de este 2015.

 

Novillada en Zinapécuaro, Mich. para homenajear a "El Tacua" de Moroleón, Gto. Esa novillada la toreó Hilda Tenorio que aparece a la mitad de la fotografía.
Novillada en Zinapécuaro, Mich. para homenajear a «El Tacua» de Moroleón, Gto. Esa novillada la toreó Hilda Tenorio que aparece a la mitad de la fotografía.

 

 

En plena rehabilitación después de aquella terrible fractura.
En plena rehabilitación después de aquella terrible fractura.

 

 

 

 

 

 

 

 

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En su tintorería el sábado anterior a caer enfermo...
En su tintorería el sábado anterior a caer enfermo…