juligra

 
Por: Adiel Armando Bolio
Fotos: Emilio Méndez
10 de noviembre de 2013
 

La quinta y última corrida de la primera parte de la Temporada Grande en el coso monumental Nuevo Progreso de Guadalajara, tuvo un sólo nombre, la del magistral diestro madrileño Julián López “El Juli”, quien dictó, como es costumbre en él, tres cátedras de lo que es saber lidiar reses bravas, pero que por desgracia se vieron manchadas por sus fallas con la espada, logrando tan sólo cortar una oreja al séptimo astado, de regalo.

Sus alternantes, el nuevo matador de toros Ricardo Frausto, ha tenido una más que digna actuación, en tanto que José Antonio “Morante de la Puebla” nos regaló una actuación para el olvido.

De esta manera, ante un casi lleno en el sector numerado y un poco más de media entrada en el general, por la puerta de toriles salieron nueve toros, de cuatro diferentes ganaderías, siendo cuatro de ellos de San Isidro, uno devuelto a los corrales por haberse fracturado el pitón izquierdo; tres de Los Encinos, uno de ellos que pudo haber sido de locura por su extraordinario juego, pero que terminó fracturándose la mano izquierda y otro de la misma dehesa, que fue el primer reserva; otro reserva de Fernando de la Mora, soso y uno de De Santiago, que duró muy poco.

El torero aguascalentense RICARDO FRAUSTO, quien así tomó la alternativa de manos de “Morante de la Puebla” y ante el testimonio de “El Juli”, en el toro de la ceremonia de nombre “Buena suerte”, número 27 y con 490 kilos, de la dehesa de Los Encinos, de salida fue protestado por falta de presencia, malestar que acalló el torero con estupendos lances a la verónica, continuaron las protestas y las volvió a parar el joven torero a través de un quitazo por gaoneras en el centro del terreno, sin enmendar. Su faena de muleta, previo brindis a sus señores padres que ocupaban una barrera de sombra, comenzó en el centro del redondel con tres estatuarios cambios por la espalda, seguidos  de un ayudado por  bajo y el de pecho. El toro era noble pero débil, al que le aplicó derechazos templados, naturales con empeño, pero el trasteo se hizo más voluntarioso con detalles muy toreros, sobresaliendo un par de dosantinas. Terminó de media estocada desprendida perpendicular,  otra estocada y un descabello para ser ovacionado en el tercio.

En el segundo de su lote, de San Isidro, instrumentó, cerrado en tablas una rodolfina y chicuelinas en el centro del ruedo, quitó mejor por villaltinas (chicuelinas y tafalleras). Al terminar el segundo tercio, “Morante de la Puebla” anunció otro regalo, en tanto que Ricardo, con la muleta, empezó por alto para seguir con el de la firma, un cambio de mano por delante y el de pecho, se adivinaba la faena, pues toreó bien por derechazos y naturales, sin embargo, el trasteo se vino para abajo por las condiciones del astado, terminando con manoletinas y fallando con el estoque, escuchando aplausos.

El diestro andaluz JOSÉ ANTONIO “MORANTE DE LA PUEBLA” en su primer astado, que igualmente fue protestado pero más leve, de procedencia de San Isidro, veroniqueó con arte y con la sarga comenzó doblándose toreramente, engarzando los de pecho y los de la firma, además de un molinete invertido, el resto de la faena fue de buena a regular sobre todo por el pitón derecho, pero siempre yendo a menos, con la espada estuvo muy pesado hasta que en medio de una bronca le tocaron los tres avisos para que se le fuera vivo a los corrales entre el descontento general.

A su segundo, de San Isidro, tuvo la pena de ver cómo lo regresaban a los corrales, debido a que al rematar en el burladero de contraaviso se despitorró del lado izquierdo, salió en su lugar el primer reserva de la ganadería de Los Encinos, al que lanceó bien a la verónica. El picador David Vázquez dio una estupenda vara para tener que destocarse ante la fuerte ovación. Con la sarga, tras medio intentarlo Morante, no quiso saber nada y optó por abreviar para estar nuevamente mal con la espada, siendo abroncado de manera escandalosa y recibir otros dos avisos con gritos de ¡Ratero!

En el octavo, de regalo, de la finca de De Santiago, veroniqueó con sabor y arte del bueno, después de banderillas, el toro se echó y tardaron en incorporarlo hasta que por si solo se paró y ya no quiso embestir por lo que el diestro andaluz, simplemente se perfiló para entrar a matar, volviendo a estar bastante mal con el alfanje, teniendo finalmente división de opiniones.

El espada madrileño JULIÁN LÓPEZ “EL JULI” al primer ejemplar de su lote, de San Isidro, nada le hizo con el capote. El toro no era fácil y acusaba sosería, por lo que su trasteo de muleta lo comenzó doblándose y poco a poco fue estructurando una faena plena de poder y de ganas de agradar. Finalmente se hizo de él a través de naturales tersos, templados y de mucho dominio, intercalando molinetes y pases de trinchera, además de intentarlo por el pitón derecho, encelando pase a pase con el cuerpo y metido entre los pitones, terminó de pinchazo y estocada trasera y tendida, además de un descabello, para ser ovacionado con fuerza en el tercio.

En su segundo, veroniqueó con prestancia, lo mismo que por chicuelinas. Con la franela, frente a un toro que era de bandera, comenzó doblándose suavemente, para seguir por derechazos de mano muy baja, excelentes y obligando mucho al toro, lo que provocó que en una embestida se quebrara la manita izquierda, echando así para abajo lo que pudo haber sido una gran faena. El toro era bravo, noble y obediente, aún con la fractura quería embestir pero le era imposible.  Julián terminó pasaportándolo de estocada honda trasera, para que el burel fuera ovacionado en el arrastre y Julián fuera ovacionado con mucha fuerza en el tercio y teniendo petición de oreja que no le fue concedida, aún así el diestro anunció el regalo de un toro.

En el toro de regalo, de nombre “Broche de oro”, de la ganadería de Fernando de la Mora, un toro soso y no fácil al que le enseñó a embestir Julián López “El Juli”, en una magistral faena plena de arte y de talento torero. Lo recibió con una larga cambiada de hinojos, cerrado en tablas, para después de pie, simplemente bregarlo, pero al darse cuenta de la embestida del toro, con la muleta, a base de oficio, lo comenzó con derechazos, el de pecho y un natural, todo ligado en un palmo de terreno. Siguió por naturales, de manera estupenda rematando con un desdén imponiéndose de verdad. Vinieron los derechazos de enseñanza, más naturales sensacionales y en redondo entre gritos de ¡Torero, torero!, lo mismo hizo por el derecho, interpretando la dosantina y la girondina, todo entre la algarabía general del público. Terminó de pinchazo y estocada ligeramente trasera y después descabellar, para obtener una merecida oreja.

Ficha: Plaza de toros del Nuevo Progreso de Guadalajara. Lleno el numerado, a mitad de cubrir el general. Toros de Los Encinos y San Isidro, de juego variado. Un sobrero de regalo de Fernando de la Mora (7º) manejable y otro de Garfias (8º), lesionado.Morante de la Puebla, bronca tras tres avisos y bronca tras dos avisos. Silencio en el de regalo; El Juli, ovación y gran ovación. Oreja en el de regalo; Ricardo Frausto, que tomaba la alternativa, ovación en ambos.