Luis Castro

Sin ningún sustento racional ni científico los diputados del Congreso del Estado de Michoacán y la Comisión de Derechos Humanos pretenden a través de ciertas modificaciones a la ley de Derechos de niños, niñas y adolescentes del Estado de Michoacán, así como la de la Ley Orgánica Municipal del Estado, prohibir el acceso a los niños a los espectáculos taurinos y que ejerzan el toreo.

He aquí un análisis de lo anteriormente afirmado. Para cuestiones de entendimiento, aparecerá en mayúsculas la palabra Diputados y a continuación al pie de la letra en cursiva lo que ellos argumentan para sustentar su prohibición. En siguiente párrafo aparecerá en mayúsculas la palabra Comentario y con letra normal el análisis hecho al párrafo anterior de los diputados.

DIPUTADOS: Algunos efectos que tienen las corridas de toros sobre los jóvenes son el daño a su integridad, impacto emocional, huellas psicológicas, traumas, afectaciones en su desarrollo mental y moral, y confusión entre lo bueno y lo malo, toda vez que por un lado aprende que la agresividad es una conducta equivocada, y por otro observa la agresividad permitida y aplaudida en su máxima expresión en actividades de esta naturaleza. Pero hay problemas aún más graves compañeros, problemas que tienen gran impacto en nuestra sociedad. Las corridas de toros en los jóvenes, hacen que exista una habituación a la agresión y a la violencia, sin perder de vista que el maltrato animal se vincula a la violencia doméstica, el maltrato infantil y de ancianos, y otras formas de violencia interpersonal.

COMENTARIO: No existe ninguna investigación científica que revele siquiera una de las afirmaciones anteriores. Si los diputados creen que existe, que den la fuente. Pero al hablar de investigación seria nos referimos a un estudio realizado estrictamente bajo las normas de la investigación científica, del método científico, avalado y publicado por el Departamento de Investigación Científica de alguna Universidad. Que den esa fuente que avale su retórica. Simplemente no la hay.

No hay ninguna evidencia de que el espectáculo taurino provoque en los niños agresividad y tampoco que las corridas de toros vinculen a los jóvenes con la violencia doméstica, al maltrato infantil y de ancianos.

En los estudios científicos, desde las perspectivas sociológicas, psiquiátricas, psicológicas y neurológicas sobre el origen de la violencia que actualmente existen, apenas se ha llegado a la formulación de teorías. Existen varias corrientes que pretenden resolver aspectos sobre causas y manifestaciones de la violencia. Por ejemplo, la pregunta ¿Es la violencia un instinto (concepción instintivista) o una conducta aprendida (concepción ambientalista)?

La primera sostiene que la conducta violenta de los hombres es esencialmente instintiva, filogenéticamente determinada y son respuestas no aprendidas a ciertos estímulos. En cambio la ambientalista  afirma que la conducta humana está determinada ontogenéticamente y es aprendida. En cualquiera de los casos concuerdan en que siempre es del hombre por el hombre; del hombre con el hombre, como las guerras, la violencia familiar, maltrato infantil, la desigualdad social, la explotación laboral, etc. Todas derivadas de la relación de un humano con otro humano, nunca que surja del trato de un humano con un animal.

Si la ciencia no ha llegado a descubrir todavía ningún origen de la violencia, es obvio que la argumentación de los diputados antes citada no tiene ninguna validez, ningún sustento y está dicha a la simple imaginación, a la simple sospecha de que ésas han de ser las consecuencias de que los niños asistan a las corridas de toros.

Otro motivo por el que no se le puede dar crédito a esa disparatada argumentación de la violencia que engendran las corridas de toros en los niños es que NO es una afirmación falsable. El que haya hecho estudios sobre los métodos de investigación y el método científico, habrá entendido. Porque el ser humano puede afirmar cuanta cosa se le ocurra que sean imposibles de demostrar su falsedad, pero no por eso se convierten en ciertas. Por ejemplo, a alguien se le ocurre decir que el ser humano tiene tres almas de las cuales la primera se le desprende al momento mismo de morir, la segunda una hora después y la tercera como hasta un mes post mortem. Imposible de demostrar que es falso, pero no por eso se convierte en verdadero.

Para que se informen mejor, señores diputados, algunas lecturas que les recomiendo:
Agresión y Violencia, Pelcastre Beatriz, páginas 15 a 21, editorial Prometeo, 2004.
La violencia en las sociedades contemporáneas, Ianni Octavio, páginas 56 a 69, editorial CEPCOM, 2001.
La violencia nuestra de cada día, Aguilar Plata Blanca y Tapia Campos Martha Laura, editorial comunicación política, 2006.

DIPUTADOS: No podemos dejar de mencionar que el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, con fecha 08 de junio del 2015 dos mil quince, emitió el pronunciamiento CRC/C/MEX/CO/4-5 a nuestro país, señalando sus principales motivos de preocupación y recomendaciones. Por una parte, que no sólo adopte las medidas necesarias para atender las recomendaciones anteriores (CRC/C/MEX/CO/3), sino que además, entre otros señalamientos a la luz de su observaciones generales N̊ 8 (2006) -sobre el derecho del niño a la protección contra los castigos corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes- y N̊ 13 (2011) -sobre el derecho del niño a no ser objeto de ninguna forma de violencia-, el Comité insta México a adoptar, a nivel federal y estatal, leyes y políticas integrales para prevenir y sancionar toda forma de violencia y proteger y asistir a niñas y niños víctimas. Asimismo, señaló que el Estado parte también debe adoptar medidas para hacer cumplir la prohibición en lo relacionado a la participación de niñas y niños en el entrenamiento y actuaciones de corridas de toros como una de las 10 peores formas de trabajo infantil, y tomar medidas para proteger a niñas y niños en su capacidad de espectadores, creando conciencia sobre la violencia física y mental asociada con las corridas de toros y el impacto de esto sobre niñas y niños.

COMENTARIO: Todo lo dicho en las primeras líneas nada tiene que ver con las corridas de toros. Verborrea pura. Y de lo último expuesto es verdad, que el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, con fecha 08 de junio del 2015, hizo ciertas recomendaciones sobre la asistencia de niños a las corridas de toros, pero jamás dice que “adoptar medidas para hacer cumplir la prohibición en lo relacionado a la participación…”, ni tampoco en ningún lugar dice que “como una de las 10 peores formas de trabajo infantil…”.

Se trata de la recomendación 31 en su inciso d) que a la letra dice: “El bienestar mental y físico de niñas y niños involucrados en entrenamiento para corridas de toros y en actuaciones asociadas a esto, así como el bienestar mental y emocional de los espectadores infantiles que son expuestos a la violencia de las corridas de toros.”

Pero aunque la recomendación venga de la ONU, o del Comité de Derechos del niño de la ONU, o de quien sea, como ya se insistió anteriormente no tiene ninguna validez dicha recomendación al sostenerse de un argumento sin ninguna comprobación científica ni investigación de esta índole que los avale. No hay ninguna investigación científica que demuestre que las corridas de toros presenciadas por menores los vuelve violentos. No existe ninguna evidencia.

Todo lo anterior es el pilar fuerte en el que sostienen los Diputados su decreto para prohibir la entrada a menores de edad a las corridas de toros, el que no tiene ninguna validez racional, por lo que el Gobernador del Estado debe rechazar esta propuesta.

Pero en su exposición de motivos dejan mucha tela para su análisis. Veamos:

DIPUTADOS: Por esta razón, en un intento por proteger a los menores de los contenidos violentos o con un lenguaje sexualmente explícito, la Secretaría de Gobernación difundió en el Diario Oficial de la Federación con fecha 4 de noviembre de 2015, el acuerdo por el que se establecen los criterios generales de clasificación de películas, telenovelas, series filmadas y teleteatros grabados de acuerdo con el nivel y uso de violencia…

COMENTARIO: Lo publicado en el Diario Oficial de la Federación con fecha 4 de noviembre de 2015 (http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5414284&fecha=04/11/2015) se refiere exclusivamente a “lineamientos de clasificación de contenidos audiovisuales de las transmisiones radiodifundidas y del servicio de televisión y audio restringidos”, lo cual nada tiene que ver con las corridas de toros.

DIPUTADOS: Tauromaquia entendida como el “arte” de luchar con el toro incitándolo y esquivando sus acometidas hasta darle muerte. Tauromaquia entendida como la permisión del sufrimiento de un ser vivo como condición necesaria para el goce de los demás. Tauromaquia entendida como la violencia ejercida sobre un ser indefenso -el toro-. Tauromaquia entendida como posibilidad de muerte implacable, cornadas y lesiones.

COMENTARIO: De todas esas pseudodefiniciones de “Tauromaquia”, si acaso la primera se aproxima un poco a la realidad. Las demás son conceptos personales, subjetivos, de los antitaurinos con una gran dosis de falsedad. El problema de ellos, porque es de ellos, está en que desconocen en absoluto todo lo relacionado con las corridas de toros y entonces se inventan sus propias definiciones de tauromaquia que resultan falsedades absolutas.

Para la segunda definición, los antitaurinos creen que la gente va a una plaza de toros a disfrutar el derramamiento de sangre y el sufrimiento del toro, lo cual es totalmente falso. El público goza la estética que plasma el torero y su destreza al realizar cada suerte de capote y muleta arriesgando su vida; el público admira la destreza del torero para poder clavar la espada saliendo él ileso la mayoría de las veces cuando le pasan a milímetros del cuerpo las puntas de los cuernos. Hablar sobre lo que no se conoce es lanzar disparates de tiempo completo. Lo que ven los antitaurinos en las corridas de toros es exactamente lo que ve aquel que no gusta ni entiende el fútbol y se pregunta ¿cómo puede divertirse la gente viendo correr a 22 monigotes detrás de un balón?

Existe en la ciudad de México una pequeña plaza de toros, Cinco Villas, en la que se dan novilladas SIN picadores y participan los que apenas se inician como novilleros. Si fuese cierto que la tauromaquia es la permisión del sufrimiento de un ser vivo como condición necesaria para el goce de los demás, la gente no asistiría a esta plaza Cinco Villas al no darse esa supuesta condición necesaria para el goce.

Aquí en Morelia y en varias poblaciones cercanas se han celebrado en los últimos diez años muchos festejos taurinos en los que los animales, lidiados por principiantes, ni se pican, ni se banderillean ni se estoquean para matarlos, no se les hace derramar una sola gota de sangre. Si fuese cierto aquello del sufrimiento de un ser vivo como condición necesaria para el goce de los demás, la gente no asistiría a estos eventos.

En la tercera definición creer o suponer que el toro es un ser indefenso es hasta de falta de sentido común. El toro siempre ha sido para el ser humano símbolo de fuerza y un reto enfrentarlo, como está demostrado en las litografías encontradas de civilizaciones ancestrales. Seres indefensos son las reses que matan en los rastros porque no tienen ni siquiera la posibilidad de huir ni de defenderse, en cambio en las plazas de toros, éstos están totalmente libres, pueden huir hacia otro espacio del ruedo en donde no sean molestados, pueden atacar pues no están lazados o limitados en espacio más allá de la barrera del redondel. En este mes de mayo el torero mexicano Rodolfo Rodríguez “El Pana” sufrió una cogida que lo dejó cuadripléjico y está al borde la muerte mientras que en Perú un novillo mató al novillero Renatto Motta ¿Esos son los seres indefensos? En todo caso el asunto es fácil: que en una corrida de toros se bajen al ruedo todos estos diputados y se pongan enfrente del animal a demostrarle al mundo que los toros que se están lidiando “son indefensos”.

Y la última definición tiene gracia porque es una absoluta contradicción a la anterior. En ésta se reconoce el peligro, riesgo y exposición de la vida del torero al afirmar que “posibilidad de muerte implacable, cornadas y lesiones”. ¿Pero no habían dicho que el toro es un ser indefenso?

No se puede legislar con definiciones de tipo personal, con conceptos subjetivos dependientes de la aversión que le tengan a las corridas de toros, como tampoco con argumentaciones que nada las avala ni haya ninguna prueba de ellas.