HABLANDO DE PERSONAJES DE LA INDEPENDENCIA, LAS TORRES DEL SANTUARIO DE GUADALUPE DE SLP

Por: Manolo Herrera.

Amigos aficionados al Mundo Mágico, Misterioso y Polémico de la Fiesta Brava, sean bienvenidos a su columna de Tirón a Tirón…!!! ¿Sabe usted amigo aficionado a los toros con qué recursos económicos se construyeron las torres del Santuario de Guadalupe de la ciudad de San Luis Potosí, mismas torres que miden 53. 20 metros de altura?

La primera piedra del Santuario de Guadalupe fue colocada el 27 de septiembre de 1772, de ahí en  adelante se inicia su construcción al mando del arquitecto Felipe Creere, terminándolo en 1800, ¡gracias a la organización de 15 corridas de toros, tal como se estilizaban en esa época!, más…no las torres, las que su fabricación se inicia a finales de ese año, concluyéndose su terminación en mayo de 1806, con las ganancias de esas corridas de toros se concluyeran las dichas torres pero dejemos a don Nicolás Rangel, autor del interesante libro sobre la Historia del Toreo en México, nos confíe como sucedió aquel suceso acerca  de “las torres del Santuario”, tal como las conocemos los potosinos.

“…No acontecimiento local, sino de gran resonancia en las poblaciones de la provincia potosina y del bajío, fue la solemne dedicación al Santuario de Guadalupe de la rica ciudad de San Luis Potosí. En la reedificación de este bello templo, habíanse gastado respetables sumas de dinero, pues pasaba ya de ciento veinte y tantos mil pesos lo que se había invertido en la inconclusa fábrica a fines de 1799, respetable cantidad colectada durante algunos años entre los individuos de la nobleza y la plebe de aquella ciudad según decía el Ayuntamiento en oficio al Virrey pero…

“…Faltaban al Santuario las torres y la habitación del capellán. Los donativos graciosos escaseaban, por lo que el Ayuntamiento de 1800 solicitó del virrey Azanza licencia para que se efectuaran en San Luis quince corridas de toros, ello en dos semanas, a fin de que con los productos de ellas pudiera concluirse la obra material del célebre Santuario. Pasó la petición, que tiene fecha de 14 de enero de 1800 al fiscal de lo civil, éste opinó que era de justicia conceder lo que pedía el Ayuntamiento  potosino…

…Dos incidentes hubo con motivo de estas corridas. El primero que el cura de San Luis, don José Anastasio de Sámano, representó al Virrey, por medio de una carta, los muchos inconvenientes morales y económicos que las tales corridas acarrearían a la sociedad de aquella sociedad dizque ´…ya por soberbios desarreglados juegos de que abunda este país, que es muy regular se formen entre los sujetos distinguidos, en que perdiéndose cuantiosas sumas de dinero, exponen a sus familias a una lamentable perdición: ya por las embriagueces,  latrocinios y otros insultos que se cometen entre los de baja condición y en una palabra: Prostituciones, estupros, raptos de mujeres y demás funestas consecuencias, que dejó a la alta penetración de V.E., no menos será digno de lástima, ver que las señoras principales, con el vano fin de presentarse al público, aderezadas de las costosas modas que a la presente se usan, atrasen a sus maridos, quienes viéndose gravados después de deudas que no pueden satisfacer, se abandonen y extravíen…´ El cura también se arrancó con los prejuicios que se seguirán a los pequeños y grandes comerciantes por los gastos que impenderían en las diversiones y termina pidiendo se niegue la licencia para las corridas de toros…

“…De todas las diversiones –continuó diciendo el fiscal de lo civil- que no se ajustan a las reglas de la sana moral con que se permiten, son de recelar los efectos malos y perniciosos que se anuncian por el citado cura, y si por los motivos en que se funda, hubieran de desatender los que apoyan la pretensión del Ayuntamiento de San Luis, por idéntica razón deberán prohibirse en lo absoluto corridas de toros en las demás ciudades, villas y pueblos del reino, especialmente en México…´ El fiscal de lo civil, en vista de la carta, mérito que lo obligue a variar el concepto que ha manifestado en su respuesta de 29 de los corrientes que reproduce. Contestó de enterado al cura…

“…Recabada que se hubo la superior licencia del Virrey, procedió el Ayuntamiento a preparar las festividades religiosas y profanas para el mes de mayo, mandando retirar de la plaza principal los puestos de los comerciantes en pequeño, que en su totalidad la ocupaban, repartiéndolos en las plazuelas de la Compañía y San Francisco, pero sucedió que el permiso no llegó a tiempo para que en mayo se efectuaran los festejos, a causa de haber habido cambio de Virrey, marchando a España el Sr. Azanza, ocupando su lugar el Sr. Marquina. Transfiriéndose por tanto las festividades para el mes de octubre, teniendo lugar en ese lapso de tiempo, el segundo incidente de que antes hablamos…

“…Es el caso que los naturales de los pueblos suburbanos de San Luis ofrecieron amenizar las corridas de toros, ejecutando danzas que recordaran sus pasados tiempos, vistiendo típicos trajes y vistosos penachos de plumería. Saber tal cosa el Comandante de las Armas de aquella plaza, Coronel Félix María Calleja del Rey, y creer que se desairaba a la tropa para que hiciera el despeje de la plaza de toros, empleando en su lugar a los indios, fue motivo para que pusiera una violenta comunicación al Ayuntamiento, reclamando el derecho que tenía la fuerza de su mando para hacer el despeje de la plaza, como era costumbre en la metrópoli y no emplear a unos indios que por sus anteriores inquietudes, obligaron cuatro años antes, a solicitar la compañía para que los contuviera. Como no tenía ningún fundamento tal reclamación el Ayuntamiento dio las explicaciones necesarias, conviniéndose  en que el regimiento que estaba al mando de CALLEJA, en el que figuraba como oficial subalterno IGNACIO ALLENDE, haría el despeje de la plaza de toros…

“…A fin de que los rendimientos de las corridas fueran mayores, el Cabildo se dirigió a la mayor parte de los hacendados potosinos, pidiéndoles que contribuyeran con toros bravos para las proyectadas corridas. A esta invitación contestaron los hacendados que enseguida se enumeran y que nos informan de las diversas ganaderías con que contaba la afición de San Luis Potosí…

“…De esta manera llegaron 20 toros de la hacienda de ´Bocas´; don Juan N. Nieto, diez toros de las haciendas de ´Gogorrón´ y ´Zavala´; don Juan Antonio Fernández de Jáuregui, doña María Antonia Arduengo, propietaria de la hacienda de La Pila, diez toros y el producto de una fanega de sembradura; el dueño de la hacienda de ´Bledos´, don Manuel de la Gándara, ofreció dar toros o dinero, lo que a bien tuviera tuviere el Ayuntamiento, siendo tanta su buena voluntad que ofreció también sus servicios personales; don José Florencio Barragán, hacendado de Ríoverde, mandó doce toros; negose el prior de los Carmelitas, Fray Manuel de la Anunciación, quien contestó que los regulares no podían contribuir ni concurrir a espectáculos de esta naturaleza, por lo que no mandaba toros de los que poseía el convento, remitiendo doscientos pesos para las festividades religiosas; solamente, por estar flaco el ganado de la hacienda de Carranco, de la propiedad de don Félix de la Cabada, y no servir para la lidia, mandó treinta pesos; don Francisco Miguel Martínez manifestó que el ganado de su hacienda de ´Tejas´ era tal su condición que cuantas veces se pretendió sacarlo de las dehesas se ´emperraba´ de tal modo, que era imposible hacerlo caminar; don Miguel de Ormachea, celoso del buen nombre de su ganadería, prefirió mandar cien pesos, pues la experiencia se lo había demostrado que cuantas veces se sacó el ganado de sus terrenos, bajo enteramente de ley, dando muy mal juego. No obtuvo contestación el Ayuntamiento de las haciendas de ´Villela´, ´El Jaral´, ´La Estanzuela´, ´El Xoconostle´,  ´La Sauceda´, ´El Pozo de Luna´ y ´El Pozo de Acuña´. Otros hacendados mandaron dinero por no tener toros de lidia.

En concreto, para octubre de 1800 fue inaugurado el Santuario de Guadalupe en San Luis Potosí, ello sin torres porque para lograr su construcción se organizaron esos festejos taurinos, entre los invitados, tanto a la misa de inauguración como en la primera corrida –de quince- se dice que estuvo el cura Miguel Hidalgo, cómo iba a faltar si era un gran aficionados a las corridas de toros y el cómo ganadero de reses bravas ahí estaba presente en uno de los palcos de madera construidos en la “Plaza Mayor de San Luis”, la hoy Plaza de Armas, ya sabemos que Miguel Hidalgo en ese tiempo era el párroco de la iglesia de “San Felipe Torres Mochas”, pero desde ese pueblo guanajuatero se encargaba de la administración de sus tres ganaderías de bravo, de lo bravo para esos años, en el Estado de Michoacán que llevaron por nombres: “Xaripeo”, “San Nicolás” y “Santa Rosa”, se dice que sus toros  alcanzaron mucho prestigio en el centro del país, que además de venderlos personalmente a los empresarios les prestaba caballos para que tuviera buen lucimiento las fiestas taurinas…

…Otro de los invitados, amigo de Hidalgo, a estar en San Luis lo fue Ignacio Allende quien era todo un amante de alancear toros, porque eso todavía no era rejonear toros, aparte de ello era todo un conocedor de las suertes charras, y demasiado fuerte físicamente que después de torear a caballo, bajaba de él para dominar al toro a cuerpo limpio, así era Allende…

…Ahora ustedes me preguntarán, ¿Quién hizo el despeje de la Plaza Mayor?, pues nada menos que Ignacio Allende, ello al frente de una Compañía del Regimiento de la Reina…

…Otro de los invitados especiales a esa primera corrida pro torres del Santuario, lo fue el Jefe Militar de la Intendencia de San Luis el coronel Félix Calleja del Rey, quien por su posición militar realista vivía en San Luis, además aquí en la iglesia de San Sebastián contrajo matrimonio con Francisca de la Gándara, que a la postre fue la primera Virreina mexicana, potosina de nacimiento. Ya ustedes se imaginaran juntos en un palco colocado en la Plaza Mayor de San Luis a Calleja e Hidalgo, mismos que posteriormente, junto con Allende, iban a tener choques terribles, unos buscando la Independencia de México y el otro defendiendo el virreinato de la Nueva España.