Doctor Fernando Silva Barrera
Doctor Fernando Silva Barrera
 
Por: Josué Muñoz
Foto: Archivo
26 Septiembre 2014
 

El Doctor Fernando Silva Barrera, decano de los médicos en activo en Michoacán, egresado de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, quien en junio pasado cumplió 94 años, me ha hecho llegar una carta que dirige al gobernador de Michoacán Dr. Salvador Jara Guerrero, escrita con la exquisitez que lo caracteriza, muestra inequívoca de una persona culta. Esta carta la redactó con motivo de la desafortunada declaración que el Señor Gobernador hizo, en donde asevera que «La fiesta taurina no tiene arraigo suficiente para declararla Patrimonio Estatal». En dicha carta no solo le hace un breviario de las artes taurinas, además le recuerda al Gobernado Jara su pasado familiar taurino. 

El Doctor Fernando Silva además de aún ejercer virtuosamente su profesión, es escritor taurino, columnista, aficionado práctico y un extraordinario estadista. En el libro «Toreros Michoacanos» escrito por Luis Castro, menciona los siguiente: «El doctor Fernando Silva, es un connotado aficionado Moreliano con un conocimiento muy vasto de la historia taurina local, nacional e internacional».

Esta es la carta íntegra:

Morelia, Michoacán, septiembre de 2014.

A propósito del tema antitaurino, sin ninguna base histórica, sin ninguna base científica, sin ninguna base del conocimiento hispánico mestizo, desarrollado a través de los siglos, de los años, de las épocas derivadas del ABC del descubrimiento maestro, del chispazo del arte, porque arte es la evolución sorprendente de la tauromaquia, arte y ciencia de nuestra humanidad, pintura excelsa de lances capote en mano y flámula roja de filigrana y ensoñaciones de los derechazos y los naturales Abracadabrantes del arte incopiable y avasallante de las creaciones inconmensurables, no por ser efímeras, pero subyugantes de valor y entrega y muy formidables acontecimientos. Fiesta tan grandiosa que surge y se instala a través de siglos y se estabiliza para producir pintura colorida y brillante, escultura bellísima, genial y estética, transformada después en literatura, poesía y prosa maravillosa, brillante y difusa como luz intensa, pasmo y gloria infinita y apabullante.

Así ha sido el arte y dominio dela tauromaquia.

Arte quintaesenciado, poesía deslumbrante, colorido de pasmo, descripciones de gloria, pasos dobles de euforia, ovaciones de inmensidad sin final, estupendos recuerdos imborrables y nítidos.

Señor Gobernador Dn. Salvador Jara Guerrero: Le hago saber que mi inolvidable Maestro y eminente Cirujano Salvador Jara Tesorero y su brillante hermano el Doctor Filiberto, también Maestro mío muy distinguido, fueron notables aficionados a la más bella de las fiestas, la inigualable Fiesta Brava, que junto con otros no menos brillantes maestros de nuestra escuela de medicina y hospital Miguel Silva, siempre asistían a la plaza de toros del barrio de San Juan de esta nuestra ciudad de Morelia, a las tradicionales corridas de toros del 30 de septiembre y la tradicional nocturna del 2 de noviembre y a otras celebradas en distintas fechas.

Distinguido Señor Gobernador:

Quizá Usted por sus múltiples especialidades académicas, no esté enterado de lo grandioso de la tauromaquia, que está incluida en las bellas artes.

Hay infinidad de obras literarias que versan sobre este arte, desde siglos pasados y actualmente han sido publicadas numerosas obras con literatura taurómaca con historias de nuestras plazas de toros, que son verdaderas obras de arte de las numerosas suertes del toreo, como Verónicas, Gaoneras, Chicuelinas, Saltilleras, Orticinas, Tapatias, Quite de Oro, Arrucinas, Capetillinas, en fin una interminable sucesión de lances maravillosos por su genial interpretación  que causa ovaciones trepidantes y van acompañadas de música y estentóreos olees sensacionales, como todas las grandes obras de formidable literatura, poemas inolvidables García Lorquinos, y bellísimas obras para la posteridad.

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